lo cornetes de la nariz

Cornetes de la nariz

¿Qué son los cornetes de la nariz?

Los cornetes de la nariz son una serie de estructuras que se ubican en las paredes externas de nuestras fosas nasales. Estos se encargan de actuar en ciertas funciones de nuestra nariz como en el calentamiento, la filtración de agentes infecciosos, secreción, humidificación, sensor del aire inspirado y la conducción.
Cuando se produce algún tipo de obstrucción nasal que requiere de intervención médica, lo primero que analizará el facultativo será los cornetes inferiores para poder detectar algún tipo de anomalía.

Estructura interna de los cornetes de la nariz

Si estudiamos detenidamente los cornetes nasales, encontraremos tres capas diferentes: una de ellas es una capa ósea que hace que la propia nariz esté fijada a su pared lateral y que no se puede llegar a desplazar. Por otra parte, también dispone de dos capas de mucosa, una lateral, y una media que la recubre.

Entre estas capas existe un entramado vascular de carácter arterial, y otro venoso, que, a su vez, forman una extensa red de capilares y de pequeñas cavernas que ayudan a conseguir que la nariz pueda realizar su función.

Sin embargo, en este entramado se pueden llegar a producir ciertos problemas, tanto de origen biológico, químico o físico. Si la agresión es demasiado grave, entonces se producirá lo que se conoce como la “hipertrofia de los cornetes”.

En el momento en el que aumenta la resistencia del paso al aire en el interior de la nariz, aumentará la obstrucción nasal, y se tendrá que tratar de la forma siguiente:

¿Cómo se trata la hipertrofia de cornetes?

Tratamiento en cornetes inferiores

Los cornetes inferiores tienen la función de encargarse de regular el flujo de aire aumentando y disminuyendo de forma progresiva el tejido cavernoso (es decir, que es el principal responsable de que se produzca la congestión o la descongestión en diferentes momentos).

Existen distintas maneras de poder tratar el problema de la hipertrofia en los cornetes inferiores. El más común es el consumo de fármacos, siendo los corticoides tópicos los más recomendados. No obstante, si éstos no son efectivos, existen otras alternativas.

Hay un procedimiento conocido como crioterapia que, mediante la aplicación de frío con técnicas avanzadas, se ayuda que la ventilación de las fosas nasales se mejore. Además, la gran ventaja de este procedimiento es que tiene una duración que oscila entre los seis meses y 1 año.

Sin embargo, si las dos técnicas anteriores no funcionan, entonces habrá que pasar por la cirugía. La técnica más habitual es la de “descongestión quirúrgica” que consiste en hacer una electrocoagulación digital en la zona del estroma su mucoso. Es el tratamiento que mejores resultados consigue y que más se pueden prolongar en el tiempo.

Tratamiento en cornetes medios

A decir verdad, los cornetes medios no tienen un papel muy destacado a la hora de producir insuficiencia nasal, pero sí que pueden producir ciertos problemas a considerar.
En el caso de que el facultativo lo recomiende, requeriría de tratamiento quirúrgico (por ejemplo, en el caso de que se haya producido una obstrucción en el meato medio haciendo que sea más fácil que se produzca algún problema de sinusitis.

Riesgos de la cirugía en los cornetes de la nariz

Las cirugías en los cornetes medios son bastante habituales y no suelen presentar un riesgo demasiado elevado… No obstante, como cualquier otro tipo de cirugía, siempre existe algún tipo de riesgo a considerar del que nos tendrá que informar el facultativo.

Para ya conoces que son los cornetes de la nariz y los principales problemas que pueden llegar a presentar.

El olfato

El olfato

Así funciona el olfato


¿Sabías que el sentido del olfato de una persona es capaz de detectar hasta 4.000 olores diferentes?

Aunque el olfato en los seres humanos no esté tan desarrollado como en muchos animales, no deja de ser un sentido que implica una gran complejidad en su proceso.

Cada vez que somos capaces de reconocer el aroma de una flor, o nos relamemos ante el olor de un guiso que se está preparando, el olfato ha llevado acabo toda una serie de operaciones que nos pasan totalmente desapercibidas, pero que tienen como resultado final que seamos capaces de reconocer el origen de ese estímulo.

Si quieres saber cómo se lleva a cabo el proceso, presta atención. Así es como funciona el olfato:

El olfato: cuestión de química

En el aire se encuentran flotando permanentemente todo tipo de compuestos químicos. Estos compuestos químicos poseen un olor, pero no es hasta que son absorbidos por las fosas nasales cuando podemos detectarlos.

Bastan unas pocas moléculas de cualquier compuesto que penetren a través de nuestra nariz para que el olfato comience a trabajar y las células olfativas se estimulen. Así, pues, aunque no lo parezca, el olfato es un sentido bastante sensible.

Una vez que esos compuestos llegan a la parte superior de las fosas nasales se disuelven en las mucosidades, bajo las cuales se ubican las neuronas receptoras del olfato. Ellas son las responsables de “etiquetar” los olores, y una vez realizada su tarea de clasificación, pasan la información a los bulbos olfatorios.

Estos bulbos olfatorios se sitúan en la parte trasera de la nariz y están en conexión con el cerebro, de manera que una vez llega el olor oportunamente clasificado, se envía la información que posee sobre él a centros nerviosos del cerebro (el sistema límbico), que de alguna manera relaciona esa información con una “base de datos” en la que están todas las emociones, recuerdos y memorias que dicho olor produjo en el pasado.

Esa es la razón por la que al oler a pan recién hecho nos viene el recuerdo de la panadería en que comprábamos cuando éramos niños, o que el aroma de alguna flor nos retrotrae a determinadas situaciones.

Explicado de forma simple, el olfato se encarga de recoger mensajes que no tienen un significado concreto, y conectarlos con el cerebro, que les asigna una serie de rasgos identificativos.

Por esa razón, los olores pueden resultar tan evocadores: asociamos cada olor a una serie de sensaciones agradables o desagradables, y volver a experimentar dichos olores una y otra vez, nos permite revivir dichas sensaciones

Curiosidades sobre el olfato

Como hemos explicado, el ambiente está lleno de partículas químicas cada una de las cuales posee un olor. Entonces, ¿por qué no experimentamos un carrusel de olores permanente o los olores no tienen una presencia más persistente en nuestra percepción?

La razón es una característica propia del sentido del olfato: su facilidad de adaptación al estímulo.

Esto es algo que podemos experimentar cuando, al entrar a una casa tenemos la sensación de que tiene un olor característico. Esa sensación suele durar unos instantes, pero pasados pocos minutos, desaparece. ¿Ha dejado de oler? No, simplemente el olfato se ha adaptado al estímulo y deja de transmitir información al cerebro respecto a él.

Otra curiosidad respecto al olfato es que es un sentido que no sólo interviene a la hora de saborear los alimentos, sino también de digerirlos, concretamente en el inicio de ese proceso.

De esta manera, al disponer ante nosotros una serie de alimentos, la visión de los mismos estimula la producción de saliva, mientras que el olfato envía la orden de comenzar a producir jugos digestivos. Es decir, no es necesario que los alimentos lleguen al estómago para que este comience a trabajar. El olfato, de manera anticipada, le informa de que se avecina el momento de ponerse en marcha.

Probablemente el olfato sea un sentido al que no se le dé la misma relevancia que a otros, como la vista o el oído, porque no nos parece tan necesario como estos. Pero seguro que ahora que conoces mejor cómo funciona el olfato, lo valoras un poquito más.